Qué queremos medir realmente
La willingness to pay representa el máximo que una persona aceptaría pagar bajo determinadas condiciones. No es una característica permanente del consumidor: cambia con contexto, urgencia, alternativas, atributos y forma de presentar la oferta.
Preguntas directas
Preguntar “¿cuánto pagaría?” es simple y económico, pero puede sufrir sesgos. El encuestado no enfrenta una compra real y puede sobreestimar o subestimar su respuesta. Es útil como exploración, no siempre como única evidencia.
Van Westendorp
El Price Sensitivity Meter utiliza preguntas sobre precios percibidos como demasiado baratos, baratos, caros y demasiado caros. Permite construir un rango de aceptabilidad perceptual. Es fácil de comunicar, aunque no modela de forma directa una decisión de compra real.
Gabor-Granger
Presenta distintos niveles de precio y pregunta por intención de compra. Permite aproximar una curva de demanda declarada y explorar ingresos esperados por nivel de precio. Requiere cuidar el orden y el diseño de las preguntas.
Conjoint y análisis de elección
Cuando el precio es uno de varios atributos, los modelos de elección permiten estimar trade-offs entre precio, marca, características y beneficios. Son especialmente útiles para diseñar paquetes o versiones, aunque exigen mayor rigor metodológico.
Experimentos de mercado
Pruebas A/B, mercados controlados o variaciones por canal pueden observar comportamiento más cercano a una decisión real. Deben diseñarse evitando confundir el efecto del precio con cambios simultáneos de promoción, tráfico o disponibilidad.
Datos históricos
Ventas pasadas, promociones y cambios de tarifa pueden aportar evidencia si existen suficientes observaciones y condiciones comparables. El análisis debe controlar estacionalidad y otras variables que también afectan la demanda.
Triangular métodos
No existe una técnica perfecta. Combinar investigación declarada, experimentos y datos observados permite construir una estimación más robusta que depender de una única cifra.